Masaje miofascial

La fascia es un tejido blando y fibroso que envuelve nuestros músculos, órganos y nervios y los mantiene unidos. Este tejido suele estar tenso o sobrecargado y nos produce dolor.  Debido a nuestras malas posturas diarias, a una sobrecarga de ejercicio físico o por no estirar adecuadamente tras un ejercicio intenso o también por nuestra propia tensión mental y estrés, provocamos nudos en este tejido.

Las contracturas de este tejido nos genera dolor.

El masaje miofascial consiste en presiones, fricciones puntuales y estiramientos en zonas bloqueadas de la fascia. Con ello se va soltando las tensiones de este tejido tan sensible.

Con el masaje miofascial se liberan las contracciones de brazos, manos, abdomen, piernas, pies, glúteos, trapecio, cuello, axila.. Siendo la prioridad, allá donde tengamos menos movilidad, adormecimiento o rígidez. Con este masaje se gana flexibilidad en las articulaciones, movilidad, mejor circulación en el sistema nervioso y pérdida de rigidez. Se consigue aliviar y atenuar dolores crónicos de brazos, lumbares, rodillas, etc. Mejora las migrañas y ayuda en casos de artrosis o fibromialgia.

Es un masaje que comprende el cuerpo como un TODO. Y la relación de Todo con Todo.

El paciente ha de resistir bien el dolor y tratar de mantener relajados sus músculos lo más posible para una mayor eficiencia.

A medida que se libera el tejido miofascial este se va ajustando para alcanzar su equilibrio natural:  elasticidad y movilidad del aparato locomotor.

En la continuidad del masaje está la máxima liberación de nuestro cuerpo. Si recomienda mantener  la regularidad adaptada al estilo de vida y la actividad física que el paciente lleve en su vida diaria.

Se recomienda varias sesiones para que el tejido se vaya ajustando a medida que se libera.

Se da con ropa fina (pantalón fino y camiseta fina) y tumbado en camilla.
La duración es de 50 minutos a 1 hora.

 

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